¿Cómo se si mi perro es albino?

En el trabajo diario de la clínica de perros y gatos, es común encontrar la presencia de enfermedades de tipo genético, muchas de ellas están presentes al nacer, aunque los signos clínicos puedan aparecer algún tiempo después. Es así que tenemos enfermedades hormonales como diabetes mellitus o hipotiroidismo, enfermedades del desarrollo de los huesos o articulaciones como la displasia del codo o la displasia de la cadera y enfermedades oftalmológicas como la atrofia progresiva de la retina. Estas enfermedades generalmente se asocian a una mala cruza entre los ejemplares a reproducir, lo cual ocasiona que se presenten anomalías con más facilidad. 

Dentro de las enfermedades genéticas más raras está el albinismo, el cual es un problema genético que consiste en la falta de coloración de la piel y el pelo del animal que lo presenta.

En los estándares de perros de “raza pura” se considera el albinismo como una condición no deseable y por lo tanto no se permite su reproducción, además es importante conocer que un ejemplar albino puede ser más propenso a presentar ciertos problemas de salud debido a falta de pigmentación de piel, pelo, ojos, nariz, uñas, iris, etc. Sin embargo esto no quiere decir que no puedan llevar una buena calidad de vida.

Un perro albino se reconoce por presentar las siguientes características.

* Piel rosada

* Nariz rosada (pero no debe existir coloración en piel, labios, borde de los párpados y ojos)

* Labios y párpados rosados

* Ojos generalmente de color azul gris o verde muy claros.

Otro punto importante en este tipo de ejemplares son las enfermedades concurrentes que pueden llegar a presentar, como lo son:

* Tumores de la piel: al igual que en los humanos, si estos ejemplares se exponen al sol de forma continua, presentan predisposición a tumores de la piel como el carcinoma de células escamosas (un tipo de células de la epidermis) y melanomas amelánicos (no tienen pigmentación como los melanomas habituales de color negro).

* Sordera: Los ejemplares albinos presentan una enfermedad semejante al síndrome de Waardenburg de los humanos.  Estos ejemplares que padecen sordera, deben ser tratados con cuidado ya que ellos pueden reaccionar de una forma no convencional a sorpresas, como por ejemplo, cuando al estar dormidos llegamos y los tocamos, ya que al no escuchar nuestra llegada y tocarlos por sorpresa, podrían sentir agresión obteniendo una respuesta no esperada por parte del perro afectado.

* Ceguera: Otro cambio que puede observarse es la ceguera ocasionada por la falta de pigmentación del iris y de la uvea (túnica vascular del interior del ojo) que debería funcionar como caja negra, semejante a la de las cámaras fotográficas antiguas, además de que es posible observar otros defectos como el síndrome del ojo del Collie donde pueden aparecer microftalmia (ojo pequeño), cataratas (de tipo congénito es decir, nacen con ellas), degeneración de retina, etc. Estos ejemplares también necesitan un cuidado especial para gozar con su compañía de forma adecuada.

Estos son algunos de los problemas vistos en ejemplares albinos, sin embargo, estos también pueden observarse en ejemplares sub-albinóticos  como los nórdicos entre los que están el Malamute de Alaska y el Siberian Husky, y por otro lado los ejemplares que se dicen poseen el gen domino, es decir aquellos que tienen colores mirlo (manto negro con motas o manchas negras) entre los que se encuentran Gran Danés, Pastor de Beuceron, Pinscher miniatura, Pastor Australiano, Ganadero Australiano, Border Collie y Dálmata, entre otros menos conocidos en nuestro país.

Tener un ejemplar con posibilidad de que sea sordo y/o ciego asociado al albinismo o sub-albinismo, es una gran responsabilidad, ya que nos convertimos en sus ojos y oídos para situaciones de interacción con otros humanos y otros animales, esto no quiere decir que es imposible tenerlos, pero sí el que debemos darles un tiempo extra para la convivencia con quienes serán o son sus propietarios.

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