¿Por qué mi perro come popó?

No existe una explicación científica sobre porqué los perros comen heces (coprofragia), sin embargo, existe la hipótesis de que la coprofagia refleja una conducta heredada del lobo que tenía como objeto mantener el área de la madriguera libre de parásitos intestinales transmitidos por las heces, ya que éstas podían tener huevos de parásitos que inicialmente no son infecciosos, pero que podrían desarrollarse después de dos días. 

Las hembras madres ingieren la orina y heces de sus cachorros durante las primeras semanas de vida de éstos como estímulo a la micción y defecación, limpieza y para no dejar rastros para depredadores.  Por lo que los cachorros pueden desarrollar esta conducta en parte por la asociación del aliento de su madre a heces, así como parte de la exploración y reconocimiento de su entorno. 

En perros adultos puede estar asociado a un problema médico como deficiencia de nutrientes en la dieta o una ración menor a la indicada cuando están en programas de control de peso.  También a enfermedades asociadas a disminución de la absorción de nutrientes, parásitos intestinales, deficiencia de enzimas digestivas (insuficiencia pancreática externa), diabetes mellitus, endocrinopatías o uso de medicamentos como esteroides que incrementan el apetito. 

Existen ciertas situaciones que lo pueden influir como: aislamiento, ansiedad, búsqueda de atención (al corregirlo de forma exacerbada obtiene atención) y asociación inapropiada con la comida. 

En un estudio se identificó que al 16% de la población canina se le había visto comer heces por lo menos en 6 ocasiones y al 7.1% al menos en una ocasión.  El 62% de los perros que tenía coprofagia era diario.  El 85% comía heces de no más de dos días.  La mayoría de la población con este hábito, eran comedores compulsivos, y se identificó en mayor proporción en lugares con muchos perros.  

Puede ser inofensivo comer sus propias heces, pero no la de otros perros, ya que pueden ser portadoras de enfermedades bacterianas, parasitarias y virales, como parvovirus.  También son de su agrado las heces de los gatos debido a su alto contenido en proteína, por el olor y/o sabor.  

Para corregir esta conducta es importante la evaluación por el médico veterinario para descartar alguna enfermedad.  Una vez descartado esto, la intervención temprana puede ayudar a reducir la posibilidad de que el comportamiento se convierta en un hábito a largo plazo.  Algunas estrategias son: 

  • Recoger las heces de forma pronta. 
  • Cuando se aproxime interrumpirlo con un comando firme y jalarlo pronto o trabajar los comandos: “déjalo” y “ven”. 
  • Dietas con ingredientes de alta calidad. 
  • Uso de aditivos que den un sabor poco agradable a las heces, de los cuales de acuerdo a una encuesta tiene un éxito bajo, de hasta el 2%. 
  • Adicionar a las heces un producto que le genera mal sabor como salsa picante, pimienta, glutamato monosódico, etc. 
  • Si se encontrara en un ambiente no controlado se puede colocar un bozal de canastilla que evite el acceso a éstas. 

Evitar que continúe esta conducta dependerá de la identificación temprana de la causa y una corrección pronta de la misma.

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